El olvidado

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Exploración colateral

Era un viaje junto con varios colegas de ciudades distintas. Típico viaje de reunión para explorar conjuntamente. Aquella noche tocaba hacer una ruta para fotografiar trenes. Sabíamos que la misión no era de las fáciles, pues siempre que dejan un tren suele estar vigilado, bien por cámaras, sensores o jurados. Nos lo tomaríamos con calma, ya que lo primordial era disfrutar frente a hacer fotos. Como siempre.
El túnel en el que nos encontrábamos era peculiar. Tenía bastante antigüedad, con numerosas filtraciones que permitían a la vegetación recuperar su espacio invadido. Una mezcla de roca en la parte inferior junto con ladrillos en la parte superior. Colores cálidos junto a fríos. Sin duda una mezcla entre la naturaleza y el hombre que se abrazaban a lo largo de las vías.


Caminando nos encontramos una bifurcación en el que se separaban y juntaban a la vez distintos ecosistemas de transporte. Al tiempo varias estaciones juntas que daban paso a una parte cementada y a nuestra derecha una gran maquinaria tapada por una extraña y rígida tela azul. Fuera lo que fuese estaba en un rincón, intentando pasar desapercibido. Todo muy extraño…
Teníamos aún tiempo de sobra para ir a otros sitios, por lo que decidimos relajarnos un poco e intentar averiguar qué es lo que se encontraba escondido.

Foto: @imix2x
Foto: @eisigrams

Por el aspecto exterior se trataba de una locomotora a vapor, por la enorme chimenea que éstas tienen. Nos acercamos a palpar la tela y al retirar la mano observamos como se nos cubrieron de una fina capa negra.
En seguida me hice unas preguntas. ¿Por qué hay una gran locomotora aquí olvidada? ¿Quizás alguien no quiere que la gente sepa que esa maquinaria está ahí durmiendo? ¿Por qué lleva tanto tiempo cogiendo polvo?¿Nadie se interesa por ella?

Foto: @eisigrams

Foto: @eisigrams

La tela estaba fuertemente atada por grandes nudos. Alguien empleó bastante tiempo en dejar todo bien prieto, pero con paciencia no sería tarea difícil desatarlo. Eso sí, nos llevaría más tiempo del previsto.
Estuvimos largos cuartos de hora intentando quitar la primera parte de la tela, con la complicación de la gran polvareda que generábamos. Respirar en esa atmósfera no era sencillo.
Nos dimos cuenta que justo detrás nuestra había una cámara de video vigilancia apuntando en dirección a la locomotora. Podría ser mala idea continuar si alguien la estuviera controlando y decidiera llamar a la policía. Y más en el túnel tipo ratonera. Pero, ¿quién estaría pendiente de un monitor en el que solo se muestra una vieja locomotora? Estábamos a la mitad, así que decidimos confiar en la suerte y seguir con nuestro plan.

Foto: @eisigrams

Foto: @eisigrams

La primera parte de la tela azul fue quitada, cuando a lo lejos divisamos una pequeña figura. Tímidamente nos dice si podemos irnos mientras con el móvil hace una llamada. Nos extrañamos mucho, pues en esa parte del túnel no debería haber vigilancia. ¿Quizás era un trabajador que estaba de mantenimiento por el túnel? ¿Quizás era algún limpiador de la estación más cercana? ¿Quizás era verdad que alguien nos vió por cámaras y decidió mandar a alguien para observar? Tras una pequeña meditación conjunta decidimos abandonar el túnel. Fuimos caminando dirección al misterioso hombre para encontrar la salida y a medida que nos acercabamos él se alejaba hasta que desapareció. Parecía muy asustado… Y es normal, no es común encontrarte a cuatro personas en un túnel desenvolviendo una locomotora.
Tras salir lo más rápido posible observamos como varias patrullas de policía se acercaron a la zona donde habíamos pasado y se detuvieron muy próximo nuestra. ¡Tuvimos mucha suerte de poder escapar! Aquello parecía más importante de lo que parecía. Hora de descansar.

La mañana siguiente empezó con un debate entre nosotros. ¿Era seguro volver? ¿Merece la pena correr el riesgo? Lo habíamos dejado a la mitad, era nuestra única oportunidad de poder volver y verlo por completo. Si no íbamos esa noche ya jamás podríamos verlo ya que si alguien la ve en ese estado la volverían a tapar y a vigilar más. Había que jugársela a todo o nada

Foto: @eisigrams

En cuanto se puso el sol, preparamos nuestras mochilas rumbo a la vieja locomotora olvidada. Hicimos la misma ruta que el dia anterior, pero esta vez de una forma más sigilosa. No podíamos cometer errores tontos que pusieran en riesgo la misión. No esa noche
Después de un buen rato a lo lejos divisamos la gran máquina en el mismo estado que el día anterior. Tuvimos suerte y aún no la taparon. Otra vez la misma cámara apuntando hacia nosotros. Esta vez deberíamos ser rápidos.
Estuvimos un buen rato hasta conseguir quitar la tela. Pero solo hasta la mitad del tren. No podíamos estar más tiempo pues sería peligroso, así que nos pusimos a realizar las fotografías.
El primer vagón era accesible, así que abrí la puerta y me metí seguido de mis compañeros. El ambiente era terrible. Todo oscuro y con polvo revoloteando a nuestro alrededor. Cada pisada era una brisa de suciedad hacia nosotros. Un fuerte olor a cerrado de la madera junto con productos químicos se juntaban y dificultaban una larga estancia en el interior.
Aquel vagón no escatimaba en lujos. Una mesa plegable de mármol, asientos de piel, y unas paredes de una brillante madera. En el techo escudos de España y algunas salas más privadas con incrustaciones de prestigiosos fabricantes.

Foto: @imix2x

Foto: @imix2x

El tren se conservaba estructuralmente, pero a nivel visual se veía ya deteriorado y con unos enormes graffitis en la madera. ¿Algún día será visible para el resto de personas? ¿O formará parte de aquel solitario túnel?

Tras pasar toda la noche de duro trabajo, lo volvimos a tapar y nos fuimos a descansar con la satisfacción de haber completado la exploración.

Foto: @eisigrams

Sobre la vieja locomotora olvidada

Ferrocarril Vasco-Navarro (Extracto de MANUSERRAN)

El 26 de marzo de 1882 es aprobado el proyecto de un ferrocarril con ancho de vía métrico de Estella a Vitoria y Durango, con un ramal de Arróniz a Lerín. La concesión es otorgada el 9 de junio de ese mismo año a D. Joaquín Herrán y Oreta, autor del proyecto, quien transfiere esa concesión a la sociedad británica The Anglo-Vasco-Navarro Railway Cº. Ltd., fundada en Londres en 1886.


El 13 de febrero de 1889 se abre al público el primer tramo de 18,400 kilómetros entre Vitoria y Salinas de Leniz, quedando paralizado el resto de la obra. Diversos avatares económicos conducen al cese de la explotación, siendo el ferrocarril incautado por el Estado el 2 de mayo de 1892. A partir de este momento se reinician las obras y, aunque muy lentamente, concluyen éstas el 3 de septiembre de 1919.


Respecto del material motor, una de las empresas adjudicataria de los trabajos, José María Artola, adquirió una locomotora del tipo 030-T construida por el fabricante belga St. Leonard en 1892, para el Tranvía Madrid-Vallecas-Canteras. Esta locomotora con número de fábrica 920 fue traspasada, presumiblemente al finalizar los trabajos, al Vasco-Navarro donde recibió el número 6 y el nombre de “Guipúzcoa”.


Finalizada su etapa de servicio activo, fue cedida a la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao que procedió a su restauración y puesta en funcionamiento. En 1996 fue trasladada al Museo Vasco del Ferrocarril, en Azpeitia, actualmente se encuentra en estado operativo siendo empleada ocasionalmente en el remolque de trenes turísticos y otros actos conmemorativos.

Bueno no parece tan operativa como parece…

Para finalizar, un antiguo vídeo restaurado de la locomotora en funcionamiento .

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