Cómo he acabado aquí

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Si estás leyendo este primer párrafo significa que has sentido curiosidad por la exploración urbana, la misma curiosidad que te puede llevar a explorar sitios recónditos de tu entorno y por eso te doy las gracias.

Durante años he explorado infinidad de sitios pero no es hasta que he ido madurando cuando me he dado cuenta que no estoy solo, que lo que yo hago lleva muchos años y por eso he dedicado mi tiempo en investigar el motivo por los que las personas se han sentido atraídas por lo desconocido.

Descargo de responsabilidad

En la mayoría de los perfiles que puedes encontrar en Internet sobre exploración urbana encontrarás un descargo de responsabilidad, advirtiendo de que no se han cometido actos delictivos, que solo tiene un carácter de entretenimiento, de no imitar los actos. Yo mismo lo he dicho en muchos vídeos y para mí es muy tentador hacerlo en este manual para hacerlo seguro, pero no puedo obligarme a hacerlo.
Siempre defenderé que no hay nada malo en la exploración urbana y lo reafirmo poniendo mi mano en el fuego. El auténtico explorador urbano nunca vandaliza, roba ni daña nada. Nuestra única intención es la de descubrir nuevos entornos y como mucho tomar fotografías para llevar nuestro propio registro de aventuras. Estoy seguro que guardamos mucho más respeto por los lugares en los que estamos que la mayoría de las personas que piensan que somos delincuentes.

Es cierto que muchas de las cosas que hacemos son ilegales, y que también hay diferentes tipos de «exploradores», cada uno con sus propias creencias (dedicaré un capítulo a ello), pero es importante no confundir la palabra «ilegal» con «inmoral». Las leyes que existen en las ciudades contra la intrusión no son porque hagamos algo dañino, sino porque están preocupados de que se pueda hacer algo perjudicial.
Tampoco se puede decir que la exploración urbana es ilegal porque es peligrosa, pues muchos de los deportes existentes son mucho más peligrosos (como el paracaidismo, el boxeo, la Fórmula 1 o la escalada) o algunos vicios como puede ser el tabaco o el alcohol.

La exploración urbana es gratuita, divertida y no hace daño a nadie. Es un pasatiempo emocionante que expande la mente y estimula nuestros instintos naturales para explorar y jugar en nuestro propio entorno. Alienta a las personas a crear sus propias aventuras, como cuando eran niños. He tenido alguno de los mejores momentos de mi vida mientras exploraba, he hecho grandes amistades y me ha ayudado a madurar. No tengo más palabras para recomendar esta gran afición.

Por lo tanto, no hay descargo de responsabilidad. Por favor intenta esto en casa

¿Descargo de responsabilidad? No hay ninguno, haz lo que quieras. Escala puentes, corre por los túneles del metro, juega en aguas residuales, ve a drains.

UE KINGZ, https://vimeo.com/13702117

Las personas como seres curiosos por naturaleza

Para definir lo que hacemos existe una palabra llamada Urbex (del inglés urban exploration) cuyo contexto está generalizado a la exploración de lugares abandonados. Trataré de ayudar a entender que la exploración urbana comprende muchos aspectos diferentes que no solo los abandonados. Cuando comencé con mis exploraciones yo también pensaba así, pero gracias a que pude ir viajando y conocer otras personas pude expandir mis esquemas mentales.

Alejándonos del urbex, el ser humano es un ser curioso por naturaleza. Gracias a esa curiosidad ha podido conseguir grandes logros. Isaac Newton descubrió en 1672 que el color es una propiedad inherente a la luz y que la luz blanca está compuesta por una mezcla de otros colores. En 1752 Benjamin Franklin utilizó una cometa para demostrar la teoría sobre la electricidad donde sospechaba que la electricidad podría ser atrapada de forma artificial (afortunadamente tenía razón y sobrevivió al experimento). O cuando el hombre puso pie por primera vez en la Luna en 1972.

Con todo esto quiero hacer ver que, gracias a la curiosidad del hombre, hemos podido evolucionar hasta donde estamos hoy en día.
Pero no hace falta contar grandes anécdotas del pasado. Seguro que tu también has sentido muchos momentos de curiosidad en la vida. Esa puerta que no sabes a donde va, el estar mirando por la ventana del avión para ver que hay en el cielo, ese interruptor que no sabes que hace…

Encuentra indicios allá donde vayas. Sal por la puerta de casa y nota bajo los pies el rumor de los túneles y cables eléctricos del metro, acueductos mohosos y tubos neumáticos, todos ellos entrelazándose y solapándose como hilos en un gran telar.

Will Hunt, Subterráneo: Una historia humana de los mundos que existen bajo nuestros pies. Ed. Planeta, 2020


Esta curiosidad es la que lleva a los exploradores urbanos a redescubrir su entorno. El saber por dónde están caminando, el conocer lo que hay debajo de sus pies, el qué habrá en edificios restringidos, esos túneles oscuros de metro… La exploración urbana es una afición que logra llevar nuestros instintos naturales a explorar y jugar con el entorno. Las exploraciones urbanas inspiran a la gente a crear sus propias aventuras.

La mayoría de las personas hacen recorridos lineales y pasivos en su entorno. Salen de su casa para ir al supermercado y vuelven. Van al trabajo, luego a comer a un restaurante, al gimnasio y regresan. Son recorridos de un punto a otro donde no son capaces de contemplar todo lo que acontece ese recorrido. Solo ven los mismos edificios, las personas, los coches, las tiendas… no tienen una visión espacial del entorno. El explorador urbano hace recorridos activos. Va caminando y se interesa por saber a donde va la calle que nunca ha visto, de dónde procede el coche que sale de un túnel. A dónde va el agua que recogen las alcantarillas…
Esto también lo veo cuando viajo a otros países y es que me entristece ver que la gente no es consciente de lo que le rodea. Se limitan a ver lo que ya conocen de ver por Internet, se meten en colas kilométricas para ver lo mismo de siempre y para terminar en una tienda de souvenirs.

Los Homos sapiens hemos sido unos guías maravillosos. Poseemos un poderoso órgano en la región primitiva del cerebro denominada hipocampo, donde, cada vez que damos un paso, un millón de neuronas recaban datos sobre nuestra ubicación y recopilan lo que los neurocientificos denominan «mapa cognitivo», que siempre nos mantiene orientados en el espacio Este resistente aparato, que supera con creces nuestras necesidades modernas, es una herencia de nuestros ancestros cazadores-recolectores nómadas, cuya supervivencia dependía de los poderes de orientación.

Todo esto me resulta curioso, porque a pesar de explicar que gracias la curiosidad el ser humano ha podido evolucionar o que ya desde nuestros antepasados el cuerpo humano está preparado para la exploración, casi todas las exploraciones que ha realizado el hombre han sido casi siempre hacia fuera. El descubrimiento de América, el pisar la Luna… Hemos dejado a un lado la exploración interna de nuestro entorno, el saber por dónde nos movemos…
Como escribía Diane Ackerman «nuestros ojos son los grandes monopolistas de nuestros sentidos«. Tenemos que superar la barrera de lo visual para sintetizarnos con el entorno.
No podemos evitar querer ver el mundo que nos rodea, estamos diseñados para explorar y jugar y sé, que estos instintos han desaparecido porque ahora vivimos en grandes ciudades donde los centros comerciales han reemplazado las plazas de las ciudades.
Los exploradores urbanos se esfuerzan por encontrar nuevas experiencias, haciendo descubrimientos que les permiten encontrar el funcionamiento secreto de las ciudades y estructuras y adentrarse en espacios fantásticos y oscuros, que de otro modo podrían quedar completamente descuidados.

Hay dos tendencias humanas cuando los seres humanos se asientan en un lugar. La primera es la de crear un hogar, hacer tu casa cómoda y familiar. La segunda es la de explora, tener una idea de lo que te rodea. Quizás es evolutivo, la necesidad de sobrevivir, de inspeccionar el territorio para encontrar comida, agua y enemigos, mientras necesitas fortificar tu casa contra invasores externos. Cada persona tiene ambas tendencias, pero generalmente una prevalece sobre la otra. Algunas personas son anidadores, otras exploradores.

Moses Gates. Hidden Cities, a memoir of urban exploration. Ed Tarcher Penguin, 2013

Ese ha sido mi propósito durante años, el ubicarme en la Tierra y poder hacer un reconocimiento partiendo desde donde estoy y lo que me rodea hasta el más allá. Es un viaje que no tiene fin, pero por ello quiero compartir mis experiencias y mis vivencias para que puedes acompañarme y poder trazar tu propio viaje.

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